
¿Por qué seguir usando Windows, si es literalmente, "malo y caro"?
Luego de la caída del magnate soviético, la tecnología, para la izquierda, quedó bastante limitada como ámbito de ocupación intelectual y práctico. En definitiva, el capitalismo se apropió del desarrollo tecnológico e hizo de él la fuente de su acelerado crecimiento, y en más de alguna ocasión, transformó este factor en lo más determinante para su auto-reproducción y para la salvación de sus propias crisis. Por otra parte, los marxistas no volvimos nunca a familiarizarnos mucho con la tecnología, quizás a causa de que nunca consideramos éste bien como algo fundamental en la conquista de una sociedad más justa. Fenómenos tecnológicos que apuntan (de alguna manera) a la subversión informativa e informática, nos pasaron bien desapercibidos. Por mientras, contra esos fenómenos, el capitalismo fue tejiendo grandes redes y creaba un nuevo concepto punitivo; el delito informático.
En el curso de las pasadas dos décadas (y en el presente), en contraste con el desarrollo hipertrófico de las grandes compañías de la informática, se pueden identificar dos grandes movimientos de respuesta a la comercialización de la informática y a su privatización; el software libre y el llamado “hacking”. Este último no es otra cosa que un conocimiento sobre la informática que se hace de una manera distinta; mostrando la vulnerabilidad de los sistemas, por muy caros que sean, y desacreditando las múltiples privaciones que los sistemas informáticos pagados generan a los usuarios.
Por otra parte, existe el software libre. Sus pretensiones son mucho más grandes (y de alguna manera, también más revolucionarias) que las del hacking. Mientras que el hacking puede o no promover determinado activismo “en la red” (los que están a favor de esta postura son varios, y se hacen llamar “hack-tivistas”), el software libre es, de por sí, un activismo. El software libre tiene la intención, en apariencia poco realista, de derrotar, mediante el surgimiento de comunidades mundiales de usuarios de sus productos, a las grandes compañías que hacen los programas para computadoras. En especial, esta corriente ha entablado una feroz batalla con la mega-empresa imperialista Microsoft, que monopoliza la gran mayoría del software mundial.
El software libre es la “versión originaria” de la informática. Hubo un tiempo en el que la informática no fue pagada. Era utilizada con fines investigativos en ciertas universidades de los países más desarrollados. Con la aparición de la empresa Microsoft la informática perdió esa “libertad” de ser entendida, vista y revisada por cualquier persona de la red de usuarios. Entonces, lo que en un principio parecía un proyecto de escala mundial, destinado a satisfacer las necesidades de millones de usuarios, quedó reducido a una mínima parte de la población que tenía dinero para pagar las encarecidas licencias de los programas de Microsoft.
Expliquemos algo: Un programa está compuesto, entre otras cosas, por un “código de fuente”. Este vendría a ser algo así como “la receta” con la que está construída el programa. Lo que hizo Microsoft fue patentar una receta (por lo demás, una mala receta) y no sólo eso; También la volvió secreta. ¿Con qué fin?; con el fin de obligar a todos los programadores a “entregarse” a su proyecto empresarial. Hoy en día, probablemente sólo el 10% de los usuarios de Microsoft Windows conozca esta realidad.
En este conexto, el software libre se desarrolló en parte, como respuesta a la privatización del conocimiento informático masivo que surgió a fines de los años ochenta. Una definición más precisa del fenómeno nos la da la enciclopedia libre de internet “Wikipedia”; “Según la Free Software Foundation, el software libre se refiere a la libertad de los usuarios para ejecutar, copiar, distribuir, estudiar, cambiar y mejorar el software; de modo más preciso, se refiere a cuatro libertades de los usuarios del software: la libertad de usar el programa, con cualquier propósito; de estudiar el funcionamiento del programa, y adaptarlo a las necesidades; de distribuir copias, con lo que puede ayudar a otros; de mejorar el programa y hacer públicas las mejoras, de modo que toda la comunidad se beneficie (para la segunda y última libertad mencionadas, el acceso al código fuente es un requisito previo)”
En los años 80, como respuesta a la explosión “privativa” en el software, el informático Richard Stallman creó el concepto de “Software Libre”. Richard Stallman se negó a privatizar el software que él mismo iba creando, y surgió así el proyecto informático “GNU”. Por esos mismos años, Todvard Linus, creó el núcleo “LINUX”. De la fusión de el proyecto GNU y el núcleo LINUX, surgió el sistema operativo GNU/Linux, que es, hasta el momento, el proyecto de software no privativo más importante de la historia. El sistema GNU/Linux resultó ser muy superior, en muchos aspectos, a los sistemas creados por Microsoft. Esta superioridad se vio reforzada por los aportes que toda la comunidad de usuarios hacía al núcleo Linux del sistema operativo, a las aplicaciones y al sistema operativo en su conjunto. Por otra parte, empezaban a surgir una serie de programas que corrían en Linux, muchos de los cuales eran versiones “libres” (y gratuitas) de el software privativo de Microsoft.
La caracterísitca más importante de Linux es el uso acabado que hace de la Internet como recurso de actualización. Hace algunos años Linux era asociado con gurúes de la informática y hackers. Hoy en día, hay muchos usuarios que conocen poco de informática y utilizan Linux. Incluso en nuestro país, el INJUV lo utiliza. Es de esperarse que más espacios de gobierno migren a Linux; Con él no ncesitan pagar actualizaciones ni licencias.
El mencionado Richard Stallman hace poco tiempo visitó Cuba. Ahí se entrevistó con estudiantes de informática y dio conferencias respecto al sistema GNU/Linux. Stallman afirmó que la única solución era migrar a software libre, sobre todo para países como Cuba. En Venezuela (aunque también en países con gobiernos neoliberales, como Brasil y Argentina) se pretende que todos los computadores que estén a manos del Estado, “migren” a software libre. Dichas tareas son muy arduas. Está de por medio el intento competitivo siempre alerta de Microsoft, que ya ha creado una distribución del Sistema Operativo “Windows XP” de bajo costo, para frenar el avance de los programas libres. Por otra parte, todavía existen los mitos respecto a un “difícil uso” de Linux.
Como vemos, GNU/Linux tiene las herramientas y atributos para triunfar sobre las grandes industrias del Software privativo y su ejército de programadores bien pagados. Lo importante es que nosotros, gentes de izquierda, marxistas, nos preguntemos si éste triunfo es un triunfo “necesariamente” de izquierda. Personalmente no estoy de acuerdo con ésta afirmación. El Software Libre puede ser también una herramienta para las mega-compañías de programadores; puede servirles a ellas todo el trabajo que los usuarios del software libre realizamos día a día investigando, trabajando y mejorando el código de esos programas comunitarios que nos ha entregado la red (el navegador Mozilla, la suite OpenOffice, el Sistema Operativo GNU/Linux). Y también es posible que a esas mega-compañías les interese mucho del desarrollo informático de los programas libres. Para enfrentarnos a ellos, debemos decidirnos a dos cosas. Primero a teorizar respecto al tema, a desarrollar el problema de manera concreta y analizar el fenómeno del Software Libre. Y segundo, tenemos la tarea de abandonar, todos, esa porquería que es el software privativo. Quizás el mejor ejemplo de todo ésto sea Richard Stallman, que viaja dando conferencias acerca de Informática y Software Libre por todo el mundo con una vieja Laptop que no tiene instalada ningún programa pagado.
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